CRÓNICA DE UNA TESIS (FINALMENTE PUBLICADA)


Esta semana, luego de satisfacer las nada despreciables exigencias de la burocracia universitaria, mi tesis de grado, a cuya escritura debo la consolidación de mi perfil como investigador, la elección definitiva de mi especialidad profesional (derecho del trabajo y de la seguridad social) y la oportunidad de estudiar en Europa, ha sido finalmente publicada en el repositorio virtual de mi alma máter, la Universidad Señor de Sipán, de Chiclayo, Perú.

Con la esperanza de alentar, en ese investigador novel y tímido, e incluso en ese estudiante que desconoce todavía su perfil investigador, el siempre gratificante emprendimiento de la aventura académica, he decidido ofrecer algunas de las más selectas memorias que poseo sobre mi experiencia escribiendo la tesis.

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Un inicio nada auspicioso

Hasta casi la mitad del grado universitario, no incursioné en la investigación jurídica más que esporádicamente, y casi siempre motivado por las obligaciones estudiantiles. De forma incierta recorrí las sendas del derecho comercial[1], el derecho procesal[2], el derecho civil[3] y la filosofía del derecho y la política[4]; y osé postularme, a base de sus méritos, a numerosos concursos nacionales, obteniendo en ellos escaso reconocimiento por lo escrito.

Sin embargo, a pesar de mis constantes y hasta sistemáticos fracasos, nunca me tomé por perdedor. Desde siempre mi real intención al iniciar una investigación ha sido, en principio, ampliar (investigo preferentemente sobre lo que desconozco) o, secundariamente, profundizar (investigo más rigurosamente sobre lo que ya conozco) mis conocimientos en una determinada área; y, una vez conseguido este empeño, compartir lo aprendido mediante la publicación de lo trabajado, buscando con ello auxiliar la formación de estudiantes o profesionales que se encuentren en similares condiciones.

Entonces, al calor de mi filosofía, he sabido conocer, a mi manera y con el tiempo, en cada uno de mis trabajos, el éxito: aprendí y ayudé a aprender. Por supuesto, no he de desconocer el inmenso atractivo que poseen los premios y reconocimientos, pero en mérito a lo escrito, solo puedo atribuirles un valor secundario, prescindible.

Un artículo que se convirtió en tesis.

Obtuve del suplemento Jurídica del diario “El Peruano” la inspiración de lo que, poco más de un año después, se convertiría en mi tesis de grado. Se trata del N.° 647 del suplemento, publicado el martes 13 de junio de 2017 (pp. 2-3).

Por entonces, era yo un prácticamente preprofesional en el sector público. La entidad en donde prestaba mis servicios estaba suscrita al periódico; y cada miércoles (el suplemento se publica cada martes pero “El Peruano” llega a mi ciudad, Chiclayo, con un día de retraso) tenía la oportunidad de leer interesantes artículos jurídicos elaborados por abogados y profesores de todo el país.

Fue el trabajo de los abogados Dante Botton Girón y Elías Munayco Chávez titulado “La responsabilidad civil en el ámbito laboral. A partir de los pronunciamientos de la Corte Suprema” el que despertó en mí un profundo interés: combinaba el derecho de la responsabilidad civil –hasta entonces mi cercanía a la materia me hacía perfilarme como un (futuro) civilista–, y el derecho del trabajo –precisamente por aquellos meses inicié las clases de este curso, que la práctica forense ya me había enseñado a apreciar–. De forma casi inmediata me dispuse a ampliar lo allí vertido y escribir, desde su base, un artículo jurídico. Desconocía que pocas semanas después, al retornar a la Universidad (me encontraba en las vacaciones de medio año), según el currículum de la Facultad, debía yo iniciar el proyecto de tesis, y debía tener listo un tema para ofrecer al asesor.

Con tan solo unas hojas de avance, decidí convertir mi artículo jurídico en nada menos que mi tesis de pregrado. De junio de 2017 a julio del 2018 me dediqué, con tanta disciplina como obsesión, a escribir su frondoso marco teórico. Como no podía ser de otra manera, me agencié de cuanto libro, artículo y separata encontraba, y para tal fin visité, con rescatable frecuencia, las principales bibliotecas de la región; y asistí con entusiasmo a cuanto seminario, congreso y simposio se celebraba sobre la materia, viajando por el interior del país si era necesario.

Una oportunidad aprovechada

Luego de culminar exitosamente la redacción de mi tesis, y de aprobar a base de su atento desarrollo las asignaturas sobre su elaboración (Proyecto de Tesis y Tesis, según la malla curricular de mi Universidad), me preparé para sustentarla ante el jurado designado. Un cierto desdén producido tal vez por el cansancio de la intensa temporada que dediqué al trabajo, me recomendó postergar esta diligencia por unos meses.

De forma coincidente el Estudio Linares (Lima, Perú), en conjunto con algunas de las principales asociaciones académicas del Perú (Advocatus, Derecho y Sociedad y el Grupo de Estudios Sociedades), publicó por aquellos días las bases del I Concurso de Tesis interuniversitario. Se buscaba el mejor trabajo de grado entre las materias civil, procesal y comercial. La mía, si bien era una tesis híbrida entre el derecho civil (responsabilidad civil) y el derecho del trabajo, fue admitida en el concurso luego de una feliz postulación.

Luego de ser preseleccionado de entre numerosos tesistas de todo el país, y de superar exitosamente la primera ronda (solo avanzaron tres participantes en la contienda), gané el concurso el 15 de noviembre de 2018, haciéndome titular de una beca para estudiar una especialización en la Universidad de Salamanca, España. Tal vez la decisión más importante de mi carrera profesional fue, hasta ese momento, la elección de precisamente dicha especialización. Vacilé entre la de "Contratos y daños” y la de “Derecho del Trabajo”, pero una sabiduría que hoy tomo como determinante me llevó a elegir la segunda. Desde entonces, decididamente me propuse convertirme en un verdadero laboralista.


Palabras finales

Nunca he regresado de la aventura académica sin percibir gratificaciones. He sabido convertir mi natural ignorancia en una oportunidad de aprender y de, en el camino, ayudar a los demás, compartiendo lo aprendido. A mi juicio, allí radica el valor de la investigación.

Buena parte de lo que hoy soy como profesional se lo debo a la redacción de mi tesis, que, como he dejado testimonio, tomé siempre con el debido respeto; y los resultados de mi empeño no fueron menores. Encuentre el lector –actual o futuro tesista– en estas breves memorias alguna valentía para enrumbar el viaje hacia el conocimiento.

Muy sinceramente,

Martín.

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La tesis, que fue finalmente sustentada el 10 de abril de 2019, y cuya sustentación me valió la máxima calificación (suma cum laude) por el jurado calificador, puede ser descargada desde el siguiente enlace:

Tesis de licenciatura en Derecho de Martín Bravo Senmache



[1]        Mi primera investigación jurídica estuvo dedicada a la figura del consorcio (“El contrato de consorcio: breve análisis y problemática actual”). La redacté en el marco de mis clases de Derecho Comercial, cursadas en el sexto ciclo del grado, durante el segundo semestre del año 2015.

[2]        Numerosas monografías redacté sobre esta materia, pero no reconozco, a ninguna de ellas, más valor que el meramente compilatorio. El primer trabajo en derecho procesal en el que pretendí ofrecer verdaderos aportes fue mi artículo titulado “Iniciar por el principio: una necesaria revisión al tratamiento de la acción en el derecho procesal peruano moderno”, escrito mucho tiempo después, a mediados de 2018. Este trabajo obtuvo un humilde décimo lugar en el Congreso de Derecho Procesal, organizado por la Universidad de Lima por aquellos días.

[3]        Particular interés despertó en mí la inmensamente teórica rama de la Responsabilidad civil. Mi primer acercamiento a la materia fue voluntario y coincidió con la redacción de mi artículo “La responsabilidad civil de los jueces desde la teoría del contrato social”, que ofrecí a un concurso interno de la Universidad sin mayores éxitos. Corría el año 2016; yo cursaba el sexto ciclo del grado.

[4]        En octubre de 2017 finalicé mi primera investigación jurídico-política. Se tituló “El luminoso sendero de la educación en la conquista de los derechos humanos”, y la postulé a un concurso convocado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú. En aquella ocasión el éxito también me fue esquivo.

Todos los artículos aquí mencionados pueden ser descargados desde mi página de Selected Works de Martín Bravo Senmache

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